En medio del tercer confinamiento que vivió el Reino Unido, dos actores desempleados pasaban sus días inmersos en el videojuego Grand Theft Auto. Un mundo virtual inspirado en un Los Ángeles sumido en un caos incontenible en el que los jugadores se entregan a actividades criminales con sobredosis de adrenalina. La pareja de intérpretes decide emprender una aventura insólita: representar Hamlet en este paisaje digital ultraviolento. Los directores británicos Pinny Grylls y Sam Crane nos regalan con Grand Theft Hamlet una obra tan original como profética teniendo en cuenta los incendios que asolaron la ciudad hace pocos meses. Y en este contexto en el que las fronteras entre lo material y lo intangible se diluyen, quizás solo Shakespeare pueda salvarnos. (JHE)