Gran arqueólogo fílmico de la memoria palestina, Kamal Aljafari (Ramla, 1973) parte de las imágenes íntimas y olvidadas para condensar la tragedia cotidiana de todo un pueblo. Recolectar y preservar son actos fundamentales en su práctica cinematográfica, consagrada a salvaguardar una identidad constantemente asediada y amenazada, hallar ausencias para asegurar su existencia y pervivencia. Porque Aljafari, más que hacer películas, las encuentra: metrajes que se creían desaparecidos encarnan sus obras. Lo aparentemente anecdótico se erige en revelación extraordinaria; presencias que han subsistido a la perpetua destrucción israelí aseguran su existencia.
La materialidad del cine es una obsesión para el autor, que ha construido una filmografía repleta de texturas: desde la cualidad etérea del celuloide encontrado hasta la baja definición de una cámara de seguridad. Esos vestigios sirven como punto de partida para desafiar las formas convencionales de representar el conflicto palestino‑israelí, explorando un amplio arco que transita con naturalidad del documental al ensayo, siempre desde innovadoras perspectivas estéticas.
En Port of Memory (2010) retrataba a su familia para reflejar la paradoja que supone para un palestino vivir en Israel, habitar su propia tierra siendo tratado como foráneo siempre al borde de la exclusión. Recollection (2015) empleaba material de películas rodadas en Jaffa entre los años sesenta y noventa para resignificar la identidad de la ciudad y devolvérsela a sus habitantes. An Unusual Summer (2020) surgió de las grabaciones de la cámara de vigilancia de su padre, componiendo un fresco de Ramla que revela gestos velados de la ocupación. Y A Fidai Film (2024) rescata el imaginario palestino expoliado por el ejército israelí en Líbano —considerado perdido para siempre— para erigir un inconmensurable film de resistencia que confirma los versos del gran poeta Mahmud Darwish: «Sobre esta tierra hay algo que merece vivir… Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina».
Sus películas prueban que otra narrativa —y, sobre todo, otro punto de vista— es posible. Si la ocupación ha arrebatado a los palestinos su lugar en el mundo, la obra de Kamal Aljafari reencuadra las imágenes existentes, obviando a los colonizadores y visibilizando a los colonizados, interviniendo en los fotogramas y resaltando los signos de vida de su comunidad, demostrando que el cine sigue siendo una poderosa herramienta de liberación.
Javier H. Estrada, miembro del comité de selección de Documenta Madrid y comisario del ciclo, en colaboración con Filmoteca Española.