En los sesenta, justo antes de iniciar su carrera como director de largometrajes y su paralela trayectoria del Anticine, Javier Aguirre tuvo una breve carrera como documentalista, que le sirvió para probar y ensayar muchos procedimientos que pondría en práctica en la vertiente vanguardista de su obra. El rastro pertenece a ese periodo, unos años llenos de misterio, pero cuyas obras van emergiendo demostrando la portentosa mirada de Aguirre. El rastro apenas se ha visto en los últimos sesenta años, y es una oportunidad de recuperar esta visión entre la antropología y la vanguardia de una de las señas de identidad de esta ciudad.
La película ha sido restaurada por el Archivo ECAM en colaboración con Filmoteca Española.
> Sesión de clausura