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REPORTERALos peligros del directo siempre se han prestado a la carcajada: conexiones que no llegan a producirse y caras de tierra trágame, realizadores que aprietan el botón antes de tiempo o las más insólitas interferencias en el trabajo de los cronistas. En este caso, la amenaza se encuentra fuera de campo y el resultado es tan aterrador como hilarante. |
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